Puede que alguien piense que esto es una inocentada… Pero no. Hoy me ha dado por hacer el balance (ahora que el WordPress funciona por fin) y lo haré. En sí, tampoco sé muy bien cómo empezar pues ha sido un año en el que han pasado muchísimas cosas, en el que he sentido muchísimas sensaciones que pensaba haberlas olvidado… Mucho de todo, de lo bueno y de lo malo.
Total, que el año empezó con un tropiezo, con un enemigo que conocíamos de antes y al que pensábamos haberle ganado la batalla, pero vino con más guerra. Los tres primeros meses fueron duros, muy duros y confusos hasta que llegó el 25 de marzo, fecha que no se me olvidará en la vida, en el que vi que era posible echar un muro abajo, llorar con una canción a lágrima suelta sin que las palabras pudieran salir de mi boca, ver cerdos volando y fuegos artificiales en un recinto cerrado… Ver ese muro de Pink Floyd que tantas veces había imaginado antes: THE WALL y Roger Waters y Mrs R… Mrs R, el gran apoyo que he tenido durante 2011 (aunque nunca tenga internet; en fin).
Luego en junio terminó el curso con un balance realmente positivo: Todo aprobado y un libro azul… Oh, el libro azul, ¿qué decir de ello? Es una de las claves de este 2011, ver cómo se forja una amistad por la que al principio no hubieras dado ni una pela. Pero salió bien, muy bien y ahora tienes otro gran apoyo con el que te irás a Barcelona y quién sabe si a cualquier otro lugar del mundo… Tiempo al tiempo. Ahora que lo pienso, el 2011 ha sido el año en el que más amistades he forjado: La Qennere, mi querida líder y nuestro enemigo.
Oh, la líder y el enemigo y nuestro viaje a la ciudad de Londres en el que reservamos mal las fechas del hotel, en el que casi perdemos el avión de vuelta, en el que nos llovió un montón, en el que se hicieron fotos prohibidas en la Abadía de Westminster, en el que Darwin aparecía en cada conversación, en el que el British Museum nos maravilló, en el que vi Trafalgar Square de noche, en el que saqueamos el Japan Centre, en el que la líder y yo íbamos clasificando a todos los orientales que veíamos pasar, en el que nos dejamos el dinero en los Starbucks, en el que caminamos por Notting Hill, Candem Town y casi nos encierran en el museo de historia natural, en el que nos perdimos por el museo de la ciencia… Un gran viaje para el recuerdo. Próxima parada Roma, ¿no?
Pero antes de eso fue el concierto de Bon Jovi en el que no me sabía ninguna canción pero me lo pasé muy bien y probé la reflex de Mrs R y paseamos por todo Donosti y volvimos a planificar nuestros futuros viajes y pedimos a Bruce que viniera en 2012… ¡Y viene! ¡Va a venir! ¡Y nosotras vamos a ir! ¡Dos veces! ¡DOS! Já, chúpate esa Flanders. Y al hablar de Springsteen no me puedo olvidar de Clarence Clemons, Big Man, que siempre se me quedará en el recuerdo, de aquellos dos conciertos en el que le vi en directo y de su solo en Jungleland que me acompañará siempre.
2011 ha sido el año de las emociones, está claro. Emociones de las buenas y de las malas, y confusión, mucha confusión, a principio y a final del año, aunque ahora todo parezca estar más claro. Y es ahora cuando toca mirar hacia el 2012 con ilusión y soñar con esos dos conciertos de Springsteen y esperar a que todo vaya bien.
Gracias 2011, has sido un año jodido pero bueno a la vez.
Escrito en 2011
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